Novedades junio 2012





Traducción al francés del poema "Deriva" (del libro Gira) en la revista Alba. París, abril 2012.























Ron Lalá presenta:
Todos los jueves, MI MISTERIO DEL INTERIOR. 
Todos los viernesTIME al tiempo
Sólo hasta el 27 de julio 2012. 22:30 h., Teatro Alfil. C/ Pez, 10. Metro Callao. Info y reservas en web Teatro Alfil.


Poemas y reseña de Gira en La estación azul (RNE 1). Presentado por Ignacio Elguero y Cristina Hermoso de Mendoza. Reseña de Javier Lostalé. 27 agosto 2011. ESCUCHAR.


RESEÑA de Gira por Javier Lostalé (La estación azul, RNE, 27 agosto 2011): En Gira hay constantes escalas entre lo interior y lo exterior y viceversa, construidas con un lenguaje muy transparente que deja ver el fondo, en el que los títulos a veces con fusión o separación de vocablos, como "Autovida", "Sobre vivir", "Nocasa" o "Muda danza" sintetizan la revelación que la lectura del poema nos producirá. Gira es un libro que mantiene nuestro pensamiento en tensión y que se mueve dentro de nosotros como se mueven los sentimientos o los estados de ánimo. Por ejemplo, durante su lectura experimentaremos el choque entre lo soñado y la realidad, sacaremos un visado para cruzar al lado de los que se quedaron/ y los que llegarán, seremos conscientes del poder salvador de algunos instantes, tendremos la sensación de volver a respirar lo que una noche sentimos bajo la constelación de la Cruz del Sur, confirmaremos a través de nuestra propia experiencia hasta dónde nos puede trasladar una canción, nos anudaremos a esa confluencia de pasado, presente y futuro que acecha mediante lo que nos revela un retrovisor cuando retornamos de las vacaciones y el mar se está acabando. O con claridad de relámpago se nos aparecerá el incendio de una noche de amor, o comprenderemos lo que representa la emigración a través de un hermosísimo poema que pone la carne de gallina porque se toca lo que dejan y lo que esperan los emigrantes en un ámbito de soledad cósmica entre el cielo y el océano bajo sus pies, pues el cielo y el océano es el camino que siguen. Gira es un poemario despojado que se puede leer como un libro de meditación sobre la existencia, sobre nuestra capacidad para fundir suelo y vuelo; un poemario con mucho movimiento, lo dijimos, pero al mismo tiempo con un sustrato de quietud procedente del pensamiento oriental que pretende la iluminación por vías no conceptuales. Es un libro con muchas capas, en el que nunca nos sentimos solos; siempre hay alguien con nosotros. Un libro que nos obliga a preguntarnos o, simplemente, a sentir la maravilla de que los primeros almendros/ estallan más allá de la cuneta. ¿Saben lo que les digo, lo que os digo? Que Gira nos ayuda a nacer.
























Fotos: Presentación de Gira en el Café La Palma de Madrid, 18 de mayo 2011. Presentación de Jesús Munárriz (poeta, traductor y director de Ediciones Hiperión), recital de Álvaro Tato y música de Yayo Cáceres (director de Ron Lalá Teatro) yVirginia Rodrigo.



ENTREVISTA EN DIARIO INFORMACIÓN.29 marzo 2011. Álvaro Tato, ganador del Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández 2011 por el libro GIRA, que publica Ediciones Hiperión.



Álvaro Tato (Madrid, 1978) ha destacado tanto entre los 507 aspirantes al Premio Internacional de Poesía Miguel Hernández Comunidad Valenciana que el jurado escogió su poemario "Gira" por unanimidad (se recibieron obras desde 19 países y el premio es de 12.000 euros). El crítico Ricardo Bellveser definió su propuesta como "un libro de poemas breves, intensos, con un brillo poco habitual, luminosos... Sobre una huida personal como metáfora de vivir"; El director de la revista Cuadernos Hispanoamericanos, Benjamín Prado, dijo que "tiene un punto filosófico, con sentencias y aforismos internos..."; "pero sin ser lapidario", completó el catedrático de Literatura Española Ángel Luis Prieto de Paula. El poeta oriolano murió con 32 años tal día como ayer en 1942. El ganador del premio al que da nombre tiene la misma edad y coge el testigo. Así lo destacó ayer el jurado. Hiperión edita 2.000 ejemplares de Gira.
P: ¿Cómo ha conocido el fallo?
R: Por teléfono, me ha pillado en pleno ensayo. Es maravilloso porque estaba con mis compañeros (prepara el espectáculo "Time al tiempo" con la compañía Ron Lalá). Lo he recibido con alegría doble, por el premio en sí, que es muy prestigioso, y porque estoy muy vinculado con Orihuela, donde tengo muchos amigos. En mi casa tengo una hoja de la higuera de Miguel Hernández, he estado en Moros y Cristianos y soy un enamorado de la Armengola (se ríe). Este premio es mucha responsabilidad, porque lees un poema de Miguel Hernández, incluso de su primera etapa, y tiene una altura, un valor, una potencia...
P: Dice el jurado que su libro invita al viaje interno y físico...
R: Yo llevo una vida de carretera con mis compañeros. Aunque resido en Madrid mi profesión es muy nómada, de experiencias mutuas, camino y furgoneta. Así nacieron los poemas, que son como un diario de viaje, sencillos en rima y métrica y de lenguaje cercano.
P: ¿Entonces ha escrito este libro en la furgoneta, en la carretera
R: A medias, hay una labor de trabajo, de pulir y depurar, pero el chispazo poético te surge en cualquier lugar y momento, la poesía tiene eso de revelación y en este caso ha sido observando un incendio de camino a un pueblo, viendo siniestros de tráfico o cómo florece un almendro.
P: También han dicho que se decantaron por usted porque es claro, luminoso, de sentencias y aforismos pero sin ser lapidario. ¿Coincide con el jurado?
R: Es muy bonito lo que han dicho. Mi forma de entender el arte es huir de la gravedad, del peso; por muy profundo que sea, la apariencia debe ser ligera, por eso me dedico al teatro y al humor. Sí tiene aforismos, pero intento transmitir de forma sencilla e interpretable por cada lector. Lo han leído muy bien y me encanta que se premie eso.
P: En 2010 ganó Francisca Aguirre, de 80 años. Peses a su edad, no es la primera vez que usted verá su libro publicado ("Cara máscara", 2007, y "Hexateuco", 2003).
R: Lo de poeta precoz lo dejé atrás, ya tengo alguna cana... Pero siempre he tenido unas inmensas ganas de escribir y vivo en una continua fiebre creativa. Publicar un libro es como un parto, un estreno, como cuando te enamoras. Es algo tuyo, de tu imaginario, tu creación y tu silencio. Cuando echa a volar tiene que enfrentarse a los ojos y la conciencia de los demás. Es muy bonito gestar, pero tienes que saber abandonar. Bonito y vertiginoso.


Gira de Álvaro Tato. Reseña de Luis Artigue en su blog (para Diario de León). Julio 2011.

Simplificar es profundizar al máximo y bien nos lo recuerda Álvaro Tato (Madrid, 1978) en su último libro de poemas penetrantes titulado GIRA (Ed. Hiperión, Premio Fundación Miguel Hernández-Comunidad Valenciana de poesía 2011).
Desde un lirismo que procede por decantación los depurados poemas de Álvaro Tato se suceden tal que eslabones de una cadena y, como en un viaje a la esencia, nos invita así, sin más estructura interna que el decurso mismo, a un magnético ejercicio de depuración.El autor entiende la existencia como movimiento -identificando éste con el verdadero vitalismo- y así lo dice con sutileza en el primer poema titulado Himno. A partir de ahí introduce al lector en diferentes escalas de la gira de su vida, de la vida, a base de anécdotas emocionales, apuntes del natural y diferentes motivos –los cuales aúnan cotidianidad, cosmopolitismo, profundidad y cierto ramalazo de exotismo- a partir de los cuales se va poniendo en pie el templo de esta poesía minimalista colateralmente emparentada con el zen: cada verso un punto de partida para la meditación.En el avanzar en línea recta o con circunvalaciones de danza que es la vida el poeta, sin deponer su yo, nos hace ver, más allá del lugar común de la existencia como viaje, que fundamentalmente somos viajados: no otra cosa es según él esa perpetua migración que conlleva el existir atentamente, abiertamente, aferrados al misticismo sacro y cotidiano de la poesía.Como haciendo frente a la dispersión en que se ha convertido hoy la vida la concentración lírica que este libro propone logra metáforas inquietantemente audaces a veces, pero insertas en un flujo de conciencia que procede y se apoya siempre en lo real, sea lo que sea esa indómita fuente de símbolos tan fértil como la imaginación: se apoya en lo real para trascenderlo sin alardes como un José Ángel Valente menos herido de abstracción.Al tiempo que el poeta va dando cuenta de las modificaciones del ser que le van produciendo las emociones que emanan del devenir, nos propone de ese modo, mediante su poesía sofisticada pero no enjoyada entendida como un acto de desnudez extrema del lenguaje –no hace falta así un confesionalismo subyugador-, volver a un ritmo emocional más acorde con los ciclos naturales y mentales. Es la minuciosidad de la distancia corta. Es la sugerencia que emana de la precisión. Es el regalo de quien trata de apresar el misterio y el encanto de lo que en vano llamamos normalidad, porque, como decíamos al inicio, este poeta sabe y se olvida de que sabe que simplificar es profundizar al máximo.


LA GIRA DE ÁLVARO TATO. Reseña de Jorge de Arco para Andalucía Información, 5-5-2011.
En noviembre de 2000, reseñaba yo desde este mismo espacio, el primer poemario de Álvaro Tato (1978), “Hexateuco”, con el que este poeta madrileño obtuvo el Premio de Arte Joven de la Comunidad de Madrid. Por aquel entonces, anotaba que su decir sorprendía por su sabio tratamiento rítmico y verbal y por la madurada condición temática que envolvía el conjunto: “Como una moneda que corre/ de palma en palma,/ así la voz de tu cielo/ me vende el amor y el cuchillo/ ¿Cuánto cuestas, cielo divino?” se preguntaba en uno de sus textos más significativos.

A esta entrega le seguiría muy poco tiempo después el “Libro de Uroboros”, premio Antonio Carvajal de Poesía Joven (2000) y en 2007 “Cara máscara”, premio Hiperión.

Dramaturgo, director de escena, miembro de la compañía de humor, teatro y música “Ron Lalá”, Álvaro Tato lleva una vida nómada, que le permite recrear una amplia multiplicidad de personajes y territorios a los que sabe -sin duda- extraer su parte más lírica. Y así ocurre en “Gira” (Hiperión. Madrid, 2011), poemario con el que acaba de obtener el Premio Internacional de Poesía “Miguel Hernández”.
Tras la concesión del galardón, el propio autor confesaba que los poemas que integran esta personal gira son “sencillos en rima y métrica y de lenguaje cercano”. Pero tras esa aparente sencillez, Álvaro Tato construye una íntima reflexión con elementos que aun procediendo de lo cotidiano abarcan lo colectivo. Su verso crece al par de un plural mayestático con el que quiere hacernos partícipes de sus inquietudes y certidumbres: “Al menos un instante cada día/ volvemos al país/ que nos viaja por dentro (…) Es nuestro exilio tuyo,/ nuestra patria perdida”).

El gozo de sentirse vivo, cargado con un equipaje hermoso sobre los hombros de su conciencia, se mezcla con el tono desolado que traza su cántico cuando reconoce su irremediable condición mortal: “Nos acabamos yendo/ solos o juntos,/ nos vamos terminando./ A veces de los otros,/ otras del todo,/ siempre temprano”. La brevedad de sus textos y la profundidad que brota de ellos los acerca, en ocasiones, al aforismo, mas su mejor virtud es que en sus versos no cabe la sentencia lapidaria, sino la humilde cavilación de un hombre que se enfrenta con su habitat natural, con su propia alma, sin esconderse, ni escondernos la autenticidad de su palabra: “Y cuando nuestros nietos/ caven para encontrarnos/ ya estaremos perdidos/ en un andén lejano”.

En esta ocasión, la poesía de Álvaro Tato pretende sacudir los cimientos primordiales que sostienen al género humano y poner contra las cuerdas aspectos que no son sino constante causa de rebeldía. Si embargo, sus aspiraciones se topan con la realidad de un presente que mantiene un irritante inmovilismo. Por ello, sus versos son una forma hermosa de batallar contra lo establecido, contra todo aquello que contenga un acentuado materialismo y de huir en busca de una tierra donde poner en hora un nuevo y solidario corazón: “Será en los días justos/ que llenes, los amores,/ la música que goces,/ las casas que te vivan./ Será en todos los años/ que te dejen sus marcas…”, donde sabernos mejores. Y aún más vivos.